domingo, 6 de diciembre de 2015

LAS PALABRAS ME ARRASTRAN

     Las palabras me arrastran por sendas misteriosas, invitándome en cada rincón del tiempo a detener mis pasos y escribir unas letras sobre la cuartilla recelosa del recuerdo, da igual que sea un melancólico poema o un aventurero relato donde se mezclen las vivencias más extravagantes. Qué más da! El caso en sentirse vivo y poder brindar con las copas, tantas veces usadas, de los recuerdos, hay que impedir que su cristal transparente se empañe y ya no podamos apreciar la pureza de la vida. Sorbo a sorbo hay que destilar las ilusiones, porque la senda, en muchas ocasiones, se hace terriblemente dura, las palabras pueden asfixiarse en su propio bilis y nada tendrá sentido.

     Debemos ser pacientes, administrar convenientemente las emociones, atrevernos a ultrajar los misterios de los relojes impertinentes que aguardan que nuestras huellas se borren en el fango de la soledad.

     Las ventanas se abren a un horizonte incierto, confuso, y las palabras han de guiarnos a través de los versos sueltos de la existencia humana.

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