lunes, 11 de febrero de 2019

LA SOBERBIA HUMANA

     El hombre es un soberbio, no acepta que el prójimo no necesite su ayuda para vencer las adversidades de la vida, se siente terriblemente ofendido, no acepta que los demás puedan superar grandes obstáculos sin solicitar su apoyo. No les comprende, sus consejos son imprescindibles para que puedan seguir el camino, en muchas ocasiones, terriblemente duro, incluso para él, pero él cuenta con recursos adecuados para salir adelante. 

     Qué pueden hacer esos pobres individuos que no saben ni hablar? Si aceptasen sus sabios consejos todo les iría mucho mejor, sin embargo, parece que huyen de su presencia y continúan caminando hacia la incertidumbre del destino, como si los problemas no fueran con ellos. Son unos pobres insensatos. 

     La soberbia humana es infinita, los poderosos ejercen su poder de una forma inhumana, sin importarles, para nada, la debilidad del prójimo, tan sólo se preocupan por acumular riquezas que no podrán disfrutar jamás. Su dinero no sirve para comprar amaneceres limpios ni puede enjugar las lágrimas nostálgicas del atardecer. Ellos, con su dinero ruin, compran sentimientos fríos, acarician cuerpos ausentes que no pueden escapar de las redes de la incomprensión, se tienen que someter a sus caprichos y satisfacer todos sus deseos, sin oponer ninguna resistencia. Faltaría más. Solo pueden rezar en silencio, las palabras, dispuestas a gritar todas sus amarguras, desaparecen en los espejos rotos de las miserias humanas donde las imágenes se borran definitivamente y el sendero huye hacia el olvido más doloroso.