miércoles, 23 de noviembre de 2022

CADA TARDE

     Cada tarde trato de dibujar un poema azul en la niebla helada del porvenir. Procuro apartar la hojarasca del camino. Es necesario dejar huella por si hay que regresar, tarde o temprano hay que volver de algún olvido. Escojo, con cuidado casi con mimo, las palabras adecuadas para secarme las furiosas lágrimas de atardeceres rencorosos que tratan de humillarme y hacerme huir hacia ninguna parte.

     En muchas ocasiones, al borde del abismo, me aferro a las nubes de terciopelo que protegen el alma atormentada por cosas, nimias, absurdas. En demasiadas ocasiones el poema cotidiano nos da la espalda y nos asfixiamos con el aire viciado de la soledad.

     Entonces, aparece la duda, la confusión y, en el peor de los casos, la apatía, la ganas de arrojar la toalla y abandonar todo. Dejarse arrastrar a un abismo donde, cientos, miles de versos asesinos tratan de borrar todos los poemas de nuestro largo caminar. 

martes, 15 de noviembre de 2022

EN UN DÍA DE INVIERNO

   En este día de invierno, las emociones juegan a las cartas con el destino. Éste, con una actitud desafiante, mira con desprecio cuanto le rodea. Sabe, perfectamente, que sus cartas están marcadas y todos los triunfos le pertenecen.

   Las emociones me rodean. No cesan de revolotear a mi alrededor, tratando de ordenar, adecuadamente los últimos versos, postrados sobre mi escritorio, después intentarán hacerse oír y empezarán a dibujar un poema, por muy sencillo e inocente que sea, pero hay que lanzarse al abismo. Es preciso luchar contra la incertidumbre y atreverse a abrir las ventanas a la esperanza. Están, en todo momento, pendientes de mí y, de vez en cuando, me provocan. Tratan de atraer mi atención y escupirme reproches absurdos.

   Una y otra vez las miro con descaro, quiero que estallen, que me entreguen todas las imágenes que ocultan los secretos de mi alma y que retumban en el silencio de mis noches.

   De repente, despiertan. Las emociones anima a esos versos soñolientos, tratan de ordenar la gran cantidad de imágenes que se agolpan en lo más profundo de mi ser. Les indico que ya es hora de sumergirse en la blancura de los sueños.

   Por las ventanas abiertas compruebo como nuevas emociones dibujan poemas olvidados. Hace tiempo me abandonaron, huyeron por soledades extrañas. Inconscientemente, les dejé escapar, no quería hacerme ilusiones, me asustaba introducirme en laberintos extraños y perderme por sendas difusas.

   Habían regresado, golpeaban, con fuerza, con cristales de las ventanas, dibujaban promesas y ecos luminosos. Se esforzaban por manifestar su arrepentimiento. Los silencios pedían perdón, querían recuperar las palabras. Soñaban con volver a formar parte de mi vida, Ayudar a los versos que deseaban   lanzarse al abismo blanco. 

   Tal vez, surgiera el poema definitivo.