Todas las mañanas me ofrece esperanzas nuevas, ilusiones por las que seguir luchando aunque la incertidumbre, en mucha ocasiones, me ahoga, Detrás de las esquinas pueden surgir puñales dispuestos a acabar con las, cada vez. más débiles ganas de vivir.
Muchas veces, incluso en situaciones difíciles, dolorosas, terriblemente amargas, nos repetimos, frente al espejo de nuestra conciencia, que hay que seguir luchando, que todo puede cambiar. Tiene que cambiar, el destino no puede ser tan rencoroso e ingrato, tiene que perdonar nuestros errores, demasiados, y dejar que recuperemos el sentido común, el camino que abandonamos un día y nos metimos en laberintos absurdos, que no conducían a ninguna parte, perseguíamos tesoros imposibles, nuestra codicia nos cegaba y, por momentos, parecíamos enloquecer.