Ya hace un año que os fuiste y, cada día, os añoramos más, aunque seguir estando con nosotros, haciendo vuestras tareas cotidianas. Tú, papá, ayudas a mamá a sacar los platos y cubiertos del lavaplatos, esa era tu tarea, te la había impuesto tú mismo, o esperando en tu sillón la hora exacta para salir a dar tu paseo diario y a comprar el pan nuestro de cada día. Tú, Chiqui, en tu habitación, que ahora es la mía, trabajando con tu ordenador. Siento que te he robado tu espacio, un par de veces has venido a visitarme, me pedías que te devolviera tu habitación para recuperar tus cosas, tus múltiples actividades en las que ayudabas a tantos amigos que, gracias a tus laboriosas gestiones, han podido librarse de grandes problemas. No paran de recordárnoslo constantemente cuando nos ven. Es un orgullo y una satisfacción, pero eso no nos consuela.
Este nuevo blog de Prosa pretende continuar la senda emprendida en el anterior al que, por razones que desconozco, no puedo acceder para poner mis textos. Me gustaría recibir opiniones y comentarios, lo que sería un gran estímulo para continuar por la senda maravillosa de la creación. Os agradezco vuestra visita, espero no defraudaros.