Este nuevo blog de Prosa pretende continuar la senda emprendida en el anterior al que, por razones que desconozco, no puedo acceder para poner mis textos. Me gustaría recibir opiniones y comentarios, lo que sería un gran estímulo para continuar por la senda maravillosa de la creación. Os agradezco vuestra visita, espero no defraudaros.
domingo, 3 de noviembre de 2019
domingo, 27 de octubre de 2019
jueves, 17 de octubre de 2019
NOSTALGIA
Los recuerdos se agolpan, regresan cargados de nostalgia. Sobre la mesa, las palabras aguardan el último aliento del poeta que les permita echarse a volar. Desean dibujar, con sosiego, el poema definitivo, quieren vagar por el paraíso oculto, allí las emociones del ayer recuperen parte de la dignidad perdida en un olvido caótico.
Las imágenes brotan sin cesar, y se lanzan, enloquecidas, al abismo blanco, pero el túnel es demasiado oscuro para poder divisar el resplandor, absurdos rencores tratan que las emociones se autodestruyan. Es una lucha encarnizada, las palabras huyen por la incertidumbre más dolorosa, el poeta no comprende su destino, tampoco puede llorar, por los rincones del camino sus lágrimas resecas se evaporan en amargas pesadillas que no pueden soportar.
lunes, 14 de octubre de 2019
LA LETRA PEQUEÑA
Las palabras se deshacen en el silencio. Un hechizo extraño brota, de pronto, del alma y cubre de emociones las esquinas de un tiempo inexacto, los relojes gritan improperios absurdos, susurran latidos que desaparecen por túneles sordos en los que seres que, hace mucho tiempo, se fueron quieren regresar a poner orden a un supuesto caos moral que nadie comprende. Sin embargo, todos aseguran tener la solución de los males de la humanidad e imponen sus credos, manipulan palabras y opiniones ajenas para humillar a sus semejantes, pretende guiarles por los caminos del engaño para, posteriormente, acudir en su ayuda prometiéndole su protección desinteresada. Nadie lee la letra pequeña que se esconde en su mirada falsa, en su apretón de manos, bajo una apariencia maternal y comprensiva, se esconden cuchillos hambrientos de rencores antiguos que tratan vengarse de errores de otros tiempos.
miércoles, 9 de octubre de 2019
EL PASO DEL TIEMPO
El tiempo me empuja hacia el abismo caótico del olvido. Las palabras, poco a poco, perderán todo su sentido y mis poemas huirán por caminos extraños en busca de comprensión. Tal vez, quieran redimir los errores cometidos y pedir perdón por tantas tonterías vertidas en los silencios amargos del atardecer, no tenían ningún derecho a gritar semejantes barbaridades y a ensombrecer la blancura de las hojas con nieblas ausentes, cubiertas de lágrimas desesperadas por amores imposibles.
Sin apenas ser consciente, el tiempo me arrastra por la incierta senda del adiós definitivo, mis versos se niegan a partir, no quieren el aliento de otros compañeros que no entienden nada. Es demasiado tarde, completamente absurdo luchar por esperanzas que nunca podrán cumplirse.
viernes, 20 de septiembre de 2019
LA PARTIDA
Cada mañana el destino me llama. He de abandonar, a toda prisa, mi lecho, en el se quedan los sueños juguetones, malévolos, extraños y desconcertantes, hermosas historias de amor, interrumpidas amargamente por un grito en la noche. Entre los pliegues de las sábanas, manchadas por los deseos inconfesables de atardeceres fríos, llenos de ingratas ausencias, agonizan las últimas pesadillas, imágenes caóticas, algunas de las cuales me persiguen durante algún tiempo e, incluso, se convierten en vulgares sensaciones de emociones desconocidas que no consigo recordar.
El destino se impacienta. Permanece sentado en la mesa mientras, con descaro, me lanza miradas furtivas, furiosos reproches con los que solicita, de inmediato, mi presencia, mi alma se tiene que mostrar limpia de reproches y dispuesta a afrontar, con ánimo, el nuevo día. No acepta ninguna excusa. Hay que barajar las cartas, no puedo huir de mis deberes y obligaciones, mañana será demasiado tarde y, quizás, cansado de aguardar, huya con los triunfos conseguidos durante tanto tiempo. Entonces, la mesa quedará, vacía, se llenará de lágrimas furiosas. Las ausencias me perseguirán eternamente reprochándome la cobardía de mis actos, la apatía con que afronto las ilusiones. No merecen ni mirarme a la cara.
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