miércoles, 9 de octubre de 2019

EL PASO DEL TIEMPO

     El tiempo me empuja hacia el abismo caótico del olvido. Las palabras, poco a poco, perderán todo su sentido y mis poemas huirán por caminos extraños en busca de comprensión. Tal vez, quieran redimir los errores cometidos y pedir perdón por tantas tonterías vertidas en los silencios amargos del atardecer, no tenían ningún derecho a gritar semejantes barbaridades y a ensombrecer la blancura de las hojas con nieblas ausentes, cubiertas de lágrimas desesperadas por amores imposibles.

     Sin apenas ser consciente, el tiempo me arrastra por la incierta senda del adiós definitivo, mis versos se niegan a partir, no quieren el aliento de otros compañeros que no entienden nada. Es demasiado tarde, completamente absurdo luchar por esperanzas que nunca podrán cumplirse.

     El destino se cumplirá, el tiempo me robará todas las imágenes de la vida con sus rostros amados, aquellos que me entregaron desinteresadamente su confianza, los seres queridos que me alentaron a seguir, ayudándome a superar grandes obstáculos, todos juntos desaparecerán por los deformes espejos de la soledad y el mundo, de repente, se volverá extraño, confuso. Detrás de cada esquina surgirán rostros familiares que ya no están, partieron un atardecer grisáceo en el que la nostalgia inundó, de repente, sus almas envejecidas, cansadas de soportar el peso doloroso de los años, con sus alegrías y sus sinsabores. La soberbia del camino fue acabando con las ilusiones, las últimas esperanzas sucumbieron entre las lágrimas desesperadas de ingratos desencuentros, errores que no encontraron el perdón y huyeron por los recodos extraños de laberintos imposibles.

     Partieron en silencio. Sobre la mesa quedaron infinidad de versos que no se atrevieron a lanzarse al abismo blanco. No pudieron levantar el vuelo y quedaron atrapados en su propia desidia.

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