sábado, 3 de septiembre de 2022

LOS GUARDIANES DE LA NOCHE

     Los guardianes de la noche juegan con emociones antiguas, me entregan las palabras que debo arrojar, sin miedo, al abismo blanco, cada vez, más difuso, perdido entre sombras de libros viejos e ilusiones deshechas, entre las redes de un tiempo egoísta.

     Me gritan con insistencia y, en muchas ocasiones, con rabia para que corra y abandone mi apatía existencial. He de partir tras los pasos recientes del amanecer. Seguir las huellas de la jornada que golpea, cada vez con más fuerza, los ecos abatidos de mi alma, por las ausencias inesperadas de seres queridos y viejos compañeros que se fueron, precipitadamente, camino del olvido.

     Vigilan cada uno de mis movimientos, esperando mi reacción, saben que, en cualquier momento, he de salir corriendo tras un sueño fugaz en busca de los enigmas de mi destino. Necesito mirarme al espejo de mi conciencia para descubrir las verdaderas causas de mis cicatrices prematuras, dolorosas, que impiden que mis débiles pasos dejen huella en la senda de la indiferencia. Tengo que librarme de demasiados fantasmas que me impiden huir de sus redes, quiero escapar, más siempre tropiezo en los mismos errores y caigo, una vez tras otra, en las estupideces de antaño.

     El tiempo corre. Las horas, cansada, agotadas de soportar tantas necedades y sufrir las humillaciones humanas, se pierden por los olvidos de un destino caótico, apenas me queda blancura para plasmar mis versos tristes y aburridos. Procuro buscar motivos que me ayuden a salir de la oscuridad de un túnel ciego, infinito. He de encontrar ilusiones capaces de soportar mis manías y mis fobias, que aguanten la presión inaguantable de mis gritos. Necesito, con urgencia encontrar la salida y poder escribir, con sosiego, el gran poema de mi vida, el único. Conversar, con tranquilidad, sin ningún temor, con mis queridos guardianes. Darles las gracias por ser como son y brindar con versos de esperanza.

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