jueves, 18 de abril de 2019

ELLOS SÍ DEBERÍAN PEDIR PERDÓN

     De vez en cuando, últimamente con mayor frecuencia, aparecen noticias que demuestran hasta qué grado puede llegar la estupidez humana que parece no tiener límites. En estos días las distintas televisiones se han hecho eco de una noticia que, cuando la oí por primera vez no me lo podía creer, me pilló adormilado y, al oír a sus protagonistas comentar sus propuestas abandone el sopor que me invadía y puse toda mi atención en aquellas palabras que me parecieron absurdas y, por momentos, surrealistas. 

     La cuestión era que, no recuerdo si se trataban de colegios o librerías catalanas, se disponían a cambiar ciertos cuentos clásicos porque, según ellos, estos individuos o individuas, no se ajustaban a unos valores morales que, muchas veces, por llevarlos al extremo se suele caer en el esperpento. Sirvan de ejemplo dos de los cuentos clásicos más conocidos: el de Caperucita Roja se le tilda de machista, simplemente porque la encargada de llevar la comida a la abuelita era una niña y no un niño. Por su parte, el cuento de La bella durmiente parece que se trata de un evidente caso de acoso sexual, porque el príncipe da un beso no consentido por su amada. 

     Hay que hacerse una reflexión: El hombre se está volviendo tonto? Sabe realmente lo que dice? Creo que no. Cada época de la historia responde a una mentalidad y no podemos juzgar los comportamientos de una época pasada utilizando los valores morales actuales, lo que hay que hacer es tratar de no volver a caer en los errores que pudieron cometer nuestros antepasados. Aquí, por ejemplo, podemos ver las declaraciones que hizo el Presidente de México que dijo que España tenía que pedir perdón por los abusos en la conquista de México. En el caso que nos ocupa de los cuentos me parece, sencillamente, surrealista y ridículo porque es un cuento, no trata en ningún momento de ridiculizar a la mujer porque lleve la comida a su abuelita, ni el beso que le da su príncipe no es ningún acoso, es el triunfo del amor, de la fantasía. En los últimos tiempos se tiende a sacar las cosas de quicio para criticar una determinada ideología pero, en muchas ocasiones, los argumentos que plantean esta gente tan culta y progre no se sostienen, sólo saben gritar a los cuatro vientos sus proclamas carentes de sentido, chillan contra la caza, van a los mataderos a protestar contra el maltrato animal. Un servidor es un defensor de los animales, sufro cuando veo a perros abandonados o maltratados, nunca podía ser un ganadero pues no soportaría ver a un animal al que he dado de comer, cada día, ver como se le llevan al matadero pero, si no es así, qué comemos, seguro que los animalistas no sólo se alimentan solo de finas hierbas, seguro que después de sus manifestaciones lo celebran con algún que otro chuletón. He oído a esta gente salir en defensa de las vacas al asegurar que se las viola al extraerlas la leche, o chillar ‘’jamón no, porque son cerdos muertos’’. Tienen razón, pero que me expliquen si no se matan animales, qué come, entonces, el ser humano?, ya sea carne o pescado, implica muerte de animales, no hay otra. Otro argumento curioso que te muestra la mentalidad de esta gente es lo que dijo una manifestante que defendía a los animales y argumentó su defensa porque ‘’como los hombres los animales también son humano’’. Como decía el torero: dos palabras ‘`im presionante’’. 

     Actitudes y manifestaciones como estas se repiten constantemente y los protagonistas se quedan tan campantes, creyéndose los dueños de la verdad absoluta, sin darse cuenta de lo que dicen. Pretenden cambiar la historia, pero eso no es posible, el destino dibujó la historia de acuerdo con la mentalidad que había en ese momento, con sus alegrías y sus sombras. Nadie tiene que pedir perdón por unos hechos ocurridos en épocas lejanas. 

     Ahora el foco de las críticas de algunos seres privilegiados que, al parecer no tienen otra cosa que hacer, es analizar la moralidad y la intencionalidad de los cuentos clásicos según la mentalidad actual que, como he dicho antes, en muchas ocasiones, se lleva extremos insospechados, cayendo en el absurdo. Esos individuos sí deberían pedir perdón por el grado alarmante de su estupidez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario