martes, 26 de marzo de 2019

TIENEN QUE HACERSE OÍR



     Los independentistas no cesan en su empeño, no se apean del burro. La culpa, sin duda, la tienen los sucesivos gobiernos que han ido cediéndoles competencias a cambio de sus votos para mantenerse en el poder. El que quiere algo, algo le cuesta, y fue Rodríguez Zapatero quien les concedió lo máximo al incluir el término ‘’nación’’ en la Constitución Catalana y afirmó, con una gran irresponsabilidad, que si la Constitución Catalana, o lo que fuera, no se ajustaba a la Constitución Española, ésta debía ajustarse a la catalana. Se quedó tan a gusto el hombre, de ahí viene todo el follón en el que ahora están las cosas, creo yo.

     Con Mariano Rajoy la cosa empeoró, porque los independentistas, con el cobarde Puigdemon a la cabeza, no hace falta explicar ni divagar sobre tal adjetivo pues, en vez de dar la cara y enfrentarse a la justicia, salió huyendo, a escondidas. Éste tan sólo quería hablar de su tema, pedía diálogo, pero sólo para hablar de la misma cantinela, a saber, la independencia de Cataluña, asunto que implica a todos los españoles, que son los que tienen que decidir, todos, no sólo la mitad, tal vez, algo menos de la población catalana. El presidente Rajoy, con buen juicio, trataba de poner más temas sobre la mesa, concederles más beneficios e, incluso, se les concedía más presupuesto, en detrimento de otras autonomías, que dilapidaban abriendo embajadas catalanas, cosa que no podían hacer, y organizando actos independistas y promoviendo elecciones ilegales. Mientras tanto, las empresas catalanas huían de su tierra para asentarse en otras autonomías y la economía de Cataluña iba cayendo, hasta el punto de no poder pagar a sus funcionarios. El gobierno español no dejaba de enviar dinero a Cataluña para pagar las nóminas de sus trabajadores. 

     Los independentistas, ofendidos por el trato recibido por el Estado Español que, cada vez, ‘’odiaba’’ más a los catalanes, salían a la calle y gritaban a los cuatro vientos: ‘’España nos roba’’, una paradoja. Y pasó lo que pasó, no hubo más remedio que aplicar el artículo 155, tras aquel referéndum entre tumultos callejeros en los que la policía nacional cumplía con su deber y, en muchas ocasiones, era agredida, por los manifestantes, sin que los mossos hicieran nada por evitarlo, porque éstos les apoyaban. Se inventaron agresiones por parte de la policía, recuerdo que un chico denunció a la policía por pegarle mientras iba con su hijo pequeño paseando y, efectivamente, entre los manifestantes, iba con su pequeño a cuesta como si fuera paseando alegremente por la playa, y los policías lo que hicieron fue bajar al niño de los hombros de su irresponsable padre y proteger la integridad de ambos, sobre todo, del pequeño. ¿Qué tipo de agresión se puede apreciar en este acto policial? Mentiras como esta se multiplicaron a lo largo de aquello bochornosos días. Personas que se caen en portales y acusar a la policía de arrojarlas, a empujones, de los colegios electorales para que no pudieran votar. Escenas similares se repetían, pero esas mentiras daban alas a la izquierda por llegar al poder fuese como fuese, lo que efectivamente pasó. 

     Se podían haber hecho las cosas mejor, por parte del gobierno, sin duda, pero lo que querían los independentistas era saltarse la ley, cosa que, cualquier gobierno sensato, no puede consentir, por eso se están juzgando a los miembros del gobierno que presidía Puigdemon, espero que se haga justicia.

     Me pregunto una cosa, si, en Cataluña, dicen que hay una mayoría de catalanes que quieren seguir siendo españoles, la califica como ‘’una mayoría silenciosa’’ y cabe preguntarse: Por qué, ¿esta mayoría no lucha por sus derechos? ¿Por qué no se manifiesta por las calles? ¿Por qué criticaba la pasividad de Mariano Rajoy, mientras que estos catalanes no daban la cara? Es una incógnita que no llego a entender Y en la actualidad parecen seguir con la misma actitud ante la actitud provocativa de su presidente y su deseo de continuar con su insensatez, así como la pasividad contemplativa del presidente español que espera poder hacerles cambiar de opinión y poder contar con su apoyo para mantenerse en el poder, más valdría que se fuera con Zapatero a contar estrellas, a ver quién ganaba, los españoles se lo iban a agradecer. 

     En Madrid, por cualquier asunto que no le gustaba a la izquierda, enseguida rodeaban el congreso o detenían el tráfico de las calles, los catalanes que quieren seguir siendo españoles no hacen nada. No digo que se amotinen con hicieron los separatistas, pero que salgan a la calle, que se hagan oír, que hagan ruido y, sobre todo, que en las próximas elecciones dejen claro que ellos, aparte de catalanes, quieren seguir formando parte de España.

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