Siento un insoportable frío, voy recogiendo los emotivos recuerdos del ayer en las amarillentas cuartillas del alma. Las palabras, mis fieles compañeras en las duras travesías de mi vida y las perfectas amantes que me secan las lágrimas en los momentos más duros, me acogen cuando acudo en busca del cobijo necesario, su calor me reconforta. No imponen ninguna condición, aunque, de tarde en tarde, nos enfadamos, hacen amagos de huir, amenazan con abandonarme si no acepto las condiciones del atardecer, pero es muy duro, no puedo soportar la amargura de las hojas secas. Intento resistir, trato de ignorar los gritos del silencio que me empujan a la desesperación, al caos donde las imágenes del ayer se confunden con sueños de un futuro incierto, apenas susurros que pretenden imponer su criterio, quieren alzar su voz, pero es inútil, el viento del atardecer ahoga sus tristes ilusiones.
Este nuevo blog de Prosa pretende continuar la senda emprendida en el anterior al que, por razones que desconozco, no puedo acceder para poner mis textos. Me gustaría recibir opiniones y comentarios, lo que sería un gran estímulo para continuar por la senda maravillosa de la creación. Os agradezco vuestra visita, espero no defraudaros.
martes, 11 de octubre de 2016
domingo, 2 de octubre de 2016
TODO PARECE EXTRAÑO
El tiempo se detiene o, al menos, esa es la impresión. La apatía domina las emociones. Las palabras surgen lentamente de un letargo insoportable, caótico, donde la oscuridad hace que la senda se pierda por un laberinto de imágenes rotas. Todo parece extraño, ausente, los versos, al reflejarse en el espejo, se dan por vencidos y desaparecen.
No merece la pena luchar por aquello que no comprenden, las palabras sólo sueñan, quieren aliviar las nostalgias de su creador, las ilusiones que regresan, cada madrugada, para volar en el paraíso del silencio, donde la blancura imperfecta de los atardeceres ausentes se diluyen en los colores del horizonte.
jueves, 29 de septiembre de 2016
HAY QUE ABANDONAR EL LETARGO DE LA NOCHE
El amanecer entra por la ventana y se presenta altanero, provocador. Me ordena que salga inmediatamente de la cama y prepare todo lo necesario para comenzar a recorrer la senda diaria.
He de llenar la blancura de la soledad con las razones que me entrega, palabras ausentes que tengo que buscar en los recodos de un sendero que sólo a mi me pertenece, pero he de ganarme la confianza del destino, tengo que huir de viejos fantasmas y ponerme a buscar, con urgencia, esas soledades muertas, comenzar a dibujar el verdadero poema sobre el rostro entristecido de la aurora, el único que merece la pena, es preciso abandonar, cuanto antes, el letargo cálido de la noche y robar ilusiones nuevas a las estrellas fugaces.
viernes, 16 de septiembre de 2016
LA RUTINA REGRESA
Las horas lentas y apacibles se impacientan. El verano, como todos los años, recoge sus refrescantes emociones. La rutina regresa, con ímpetu, dispuesta a entregarnos un montón de cuartillas en blanco que debemos de cubrir con nuevos proyectos que hay que poner en marcha cuanto antes. Las palabras deben ser ágiles y transparentes para que no haya ninguna pega a la hora de cobrar los sueños a los amaneceres, no sea que la madrugada se ponga furiosa y destruya, sin misericordia, todos los versos que iban a emprender el vuelo hacia su añorada libertad compartida, no quieren cargar con las culpas de los reproches borrachos, no han aprendido todavía a escapar del laberinto infinito de imágenes dobles que arrastran a las conciencias dormidas por oscuros laberintos de los que es imposible escapar.
lunes, 18 de julio de 2016
DESPOJOS HUMANOS
Son seres desquiciados, enfermos, terriblemente enfermos. Se creen superiores y sólo son unos despojos humanos, incapaces de comprender su miseria existencial. No hace mucho tiempo eran unos seres normales, con esperanzas e ilusiones, sus pasos se dirigían hacia un horizonte prometedor en el que, poco a poco, se labrarían un futuro.
Sin embargo, y sin saber los motivos, fueron cayendo en un abismo caótico, la realidad deja de tener sentido y se pierden por caminos enloquecidos llenos de recovecos asesinos, rencorosos, en los que todo se distorsionan y las cosas sencillas de la vida pierden todo su sentido. El tiempo huye a través espejos resquebrajados por el odio y la mentira más ruin, más despreciable.
Estos seres, convertidos en estúpidos peleles de un destino cruel, ebrios de alcohol y drogas, se creen superiores a los demás, tratan de imponer su credo, enarbolan su odio e intransigencia, de sus emblemas y banderas chorrea sangre y mierda pestilente. Desean que esos sagrados estandartes ondeen en todas las naciones de la tierra e iluminen los senderos de la humanidad. Si no es así, ellos toman las medidas oportunas, aplican su cruel justicia, la muerte. Nadie puede escapar de sus inhumanas redes.
martes, 12 de julio de 2016
CADA AMANECER
Cada amanecer ofrece nuevas esperanzas, versos juguetones luchan encarnizadamente por salir de su angustioso silencio, desean emprender su luminoso vuelo hacia la libertad y, poco a poco, poder ir dibujando el poema en donde el poeta, su afligido amigo, eterno soñador, pueda guardar sus mejores sueños, las ilusiones que un atardecer se sintieron abandonadas y perdieron la Fe en el porvenir, no encontraban la manera de consolar a su pobre amigo, abatido por la desesperación. Todo parecía haber acabado, las palabras, enloquecidas, huían hacía un silencio rencoroso donde los ecos ultrajaban a las pocas esperanza que se resistían a perderse definitivamente por las sendas dolorosas del olvido.
viernes, 1 de julio de 2016
EL BESO DE LA MUERTE
De repente, todo cambió. Hasta entonces su relación parecía perfecta, inmensamente dichosa. Era una historia de amor sincera, eterna, en la que sobraban las palabras, eran completamente innecesarias, los argumentos no tenían nada que decir, una mirada bastaba para expresar el inmenso cariño que unía aquellos dos corazones rebosantes de ternura. Se sentían afortunados por vagar por las sendas mágicas del amor, eran los dueños de su destino, el horizonte les aguardaba dibujándose, cada vez, con gran nitidez, las ventanas estaban abiertas, de par en par, y divisaban imágenes compartidas en las que disfrutaban de las pequeñas cosas de la vida.
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