Se les llenan la boca de insultos, infamias y mentiras. Sin embargo, ellos son los peores, culpan a los demás de los asuntos que tienen que resolver. Es su trabajo, su competencia. Sin embargo, al verse incapaces de solucionarlos, se lavan las manos. No quieren problemas, se esconden tras una ignorancia consentida. Son los Modernos Pilatos que, cuando oyen acusaciones contra ellos, se hacen las víctimas, los ofendidos injustamente. Al final, huyen por caminos secretos, donde sus mentiras acaban asfixiándose en sus propias palabras, llenas de un odio corrosivo.
No admiten réplicas, sus argumentos son los más sensatos y se deben imponer a los ignorantes. Estos tienen que acatar SÍ o SÍ sus criterios y si, por algún motivo, no los aceptan, simplemente, estarán fuera del sistema. Son unos reaccionarios, antidemocráticos, unos simples fachas que no merecen mancillar las palabras. Hay que dejarles pudrirse en el olvido más humillante, no merece la pena hacerles caso, que chillen todo lo que quieran.
Las mentiras de estos nuevos profetas acabarán deshaciéndose en los tribunales de la cordura, serán incapaces de sostener la mirada frente a la luz de la verdad, porque son muy conscientes de que actúan mal. Sus posibles errores no son tales. Sus actuaciones están medidas, controladas y avaladas por un engaño sin escrúpulos. El objetivo que persiguen es, y será siempre, desacreditar a cuantos que no piensan como ellos. No tienen Ética ni Piedad, desconocen el significado de esas palabras.
Están plenamente convencidos que sus argumentos son los mejores, el camino a seguir, el ejemplo máximo de la honradez y coherencia. Si los demás no aceptan sus reglas y las cosas vienen mal, estos individuos soberbios e hipócritas, simplemente, se lavan las manos, la culpa no suya.
Estos Modernos Pilatos, al final, acabarán precipitándose al abismo de la insensatez. Su egocentrismo les impedirá asumir sus propios errores y seguirán exigiendo, a los demás, respeto y obediencia.
Sus mentiras, poco a poco, irán mostrando la debilidad de sus argumentos y la verborrea absurda que brota de sus bocas. Entonces, todo el mundo conocerá la verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario