martes, 26 de abril de 2016

EL VIOLONCHELO NOSTÁLGICO

     Por las calles desiertas suenan las notas melancólicas de un violonchelo triste, temerosas de contemplar cómo la gente se oculta tras los cristales empañados por el miedo las notas brotan rasgando, con dulzura, al silencio que medita sobre los últimos acontecimientos, no puede entender el comportamientos de los hombres, no consigue encontrar las razones que le llevan a actuar de una manera tan irracional. 

     El silencio se llena de dudas, preguntas, presentimiento, temores. Hace lo posible por serenarse, trata de buscar las sendas de los sueño, desea recuperar viejas sensaciones, busca en los bolsillos de la nostalgia alguna ilusión, por pequeña que sea, que le haga recuperar la fe perdida en el ser humano, quiere que aquellas miradas, ocultas tras los cristales cada vez más borrosos, vuelvan a contemplar la luz del amanecer y las calles se llenen de vida, donde se puedan escuchar las voces y las risas de los niños que vuelven a correr y a jugar por sus rincones más insospechados, son dichosos al descubrir los juegos de sus padres, las calles eran las compañeras de las fabulosas aventuras en las que había que descubrir fabulosos tesoros antes de la hora de la cena, había que irse pronto a la cama para soñar con el nuevo día.

    Sin embargo, el silencio continúa, con lágrimas, escuchando la tristeza desbordante del violonchelo, el destino es demasiado cruel y los niños, sin entender las verdaderas razones del mal humor de sus mayores, buscan por sendas virtuales unas salidas a tanta incomprensión..

     Las notas continúan llenando el atardecer de suspiros nostálgicos.

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