La intransigencia es enemiga de la democracia pero habita, tanto en la extrema derecha como en la extrema izquierda y, sobre todo, hay olvidarse, de una vez, de una guerra que pasó hace más de sesenta años. Tristemente en una guerra civil se matan unos a otros, se comenten barbaridades en los dos bandos. Si los de derechas, llamados vulgarmente ‘’fachas’’, mataban a los de izquierdas, denominados vulgarmente ‘’rojos’’, por defender principios que no se ajustaban a su ideología, a su vez, los de izquierda perseguían a los fachas y se divertían quemando conventos e iglesias, asesinando, sin piedad, a curas y monjas quienes, en su inmensa mayoría, no podían entender lo que ocurría en su país.
Hoy, a pesar del tiempo transcurrido, de los avances sociales y políticos, algunos se empeñan en regresar a aquellos terribles años, de blanco y negro, para pintarlos con sus colores preferibles, y desentierran muertos para extraer, de sus huesos corroídos, los mejores intereses con los que poder comprar un puñado de votos.
Qué tipo de políticos tenemos que se vanaglorian de tener la solución de todos los males de su país en el pasado, para ocultar sus propias miserias? Ojala la respuesta a esta pregunta aparezca pronto, los políticos recapaciten y miren al futuro para solucionar los problemas de su país.
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