domingo, 31 de enero de 2016

LOS NUEVOS PICAPIEDRAS

     Los nuevos Picapiedras, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, quieren o pretenden regresar al pasado. Sus antecedentes vivían en un mundo supuestamente prehistórico, feliz, donde sus protagonistas animados eran el reflejo de una sociedad en la que había muchas cosas que cambiar, demasiadas pero, poco a poco, aquella sociedad iba caminando hacia un horizonte nuevo y prometedor que, lentamente, se cubría de esperanzas e ilusiones.

     Los genuinos Picapiedras nos contaban sus divertidas historias haciéndonos participes de sus emociones mientras que nos daban un paseo por su reducido universo en su tronco-móvil último modelo y nos mostraban las peculiaridades de su mundo. Eran felices, no sentían el dolor de sus pies que echaban humo cuando el vehículo se detenía, los incondicionales espectadores disfrutaban cada día con aquella serie animada y regresaban, de pronto, a su cruda realidad cuando Pedro se quedaba fuera de su casa y llamaba a Bilma, su mujer, para que le abriera. 

     La pareja actual no provocan tantas risas, muchos espectadores ven, con cierto temor, sus movimientos y, sobre todo, su máximo objetivo: quieren hacerse con un poder que no les corresponden. Pedro Sánchez, que ha obtenido el peor resultado del PSOE de todos los tiempo, pretende llegar al poder gracias a los votos de Podemos y otros grupos separatistas. Negándose a hablar con el Partido Popular que le ha propuesto repetidamente un gran pacto PP-PSOE-CIUDADANOS, con el que estaría garantizada la estabilidad del país. Las elecciones las ganó claramente el Partido Popular, pero pesa demasiado los numerosos casos que corrupción que han surgido en los últimos tiempos, da igual que los culpables estén en la cárcel o que el PP haya sacado a España de una crisis terrible y se empiecen a ver los primeros síntomas de mejoría, ahora es cuando se pueden ver aquellos brotes que Zapartero se esforzaba en mostrar mientras intentaba contar unas nubes que se perdían, velozmente, a través de un espejo que se resquebrajaba por momentos. 

     Sin embargo, eso no importa, Mariano Rajoy se tiene que ir sí o sí a su casa, su negativa a presentarse como candidato, aun sabiendo que no contaba con los apoyos necesarios para formar gobierno, cosa que ha sido valorado como lo más sensato, incluso para algunos socialistas de la vieja guardia, pues ha sido una tremenda ofensa para Pedro Sánchez que le esperaba con ganas en el Congreso, si en el debate celebrado antes de las elecciones entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, éste se permitió insultarle y no pasó absolutamente nada, pues en el Congreso, en compañía de su gran amigo Pablo Iglesia, iba a ser la ocasión ideal para mostrarle su exquisito talante.

     Si el Rey, ante la imposibilidad de Rajoy de encontrar apoyo para ser investido candidato y formar gobierno, propone a Pedro Sánchez y tampoco lo puede formar, porque tendría que pactar con Ciudadanos que no quiere oír hablar de referéndum y otras cosas similares que proponen PODEMOS y los otros grupos, pues estaríamos abocados a unas nuevas elecciones, cosa que ni al PSOE ni a CIUDADANOS les interesan porque perderían votos.

     En esa situación veo al amigo Pedro Sánchez llamando, enfurecido, a las puertas del PSOE mientras que, en el interior, Susana Díaz se niega a abrirle, no puede consentir que se haya dejado embaucar por su colega Pablo quien, aparte de engañarle e insultarle, en público, hasta la saciedad, le ha robado su lujoso tronco móvil.

     Y Pedro Sánchez seguirá gritando rojo de ira: ‘’Susana… Susana, abre, por favor!’’

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